Cuenta la leyenda que la Virgen se apareció a Pedro de Atares en Vera pidiéndole que construyera el monasterio de Veruela, emblema de la Orden del Císter en Aragón. La orden lo abandonó tras la Desamortización de Mendizábal (1835) para ser ocupado por los jesuitas. En el monasterio D. Gustavo Adolfo Becquer escribió las célebres Cartas desde mi celda cuando residió en él en 1864. Está rodeado por una muralla de un kilómetro de perímetro y once cubos. La Diputación de Zaragoza lleva a cabo su gestión desde 1976 y en él se encuentran el Museo de Arte Contemporáneo de Aragón y el Museo del Vino del Campo de Borja.
Vera de Moncayo también conserva parte de su pasado celtíbero, dando muestra de ello en el Centro de Interpretación de la Oruña.
En la parte alta de su casco urbano se hallan los restos del castillo del siglo XIV sobresaliendo la torre cuadrangular con almenas góticas. Adosada a la fortaleza se encuentra la Iglesia de la Natividad, del siglo XVI, con torre de estilo mudéjar renacentista que aprovecha como base parte del castillo. En el interior del templo se custodia el valioso retablo de San Bernardo, una de las esculturas principales del renacimiento aragonés.





